lunes, 26 de diciembre de 2011

Intento de explicación



Imaginemos que se puede hacer que alguien, una persona, quede fuera de todo, de todo lo que convencionalmente es, de las formas de comunicar que no entiende, ni sabe utilizar, porque le han dejado *técnicamente* fuera de ellas, de la misma manera que una piedra no pude sentir el dolor o que una flor no puede hablar en inglés. En otro tipo de idiomas, quizás las flores si pueden hablar y quizás existen personas que las pueden entender. No lo sé, pero lo puedo imaginar. Sigamos imaginando a ese alguien que le han dejado como una flor que no habla inglés en país anglohablante o como una piedra que no siente, que técnicamente no puede sentir; no que no quiera sentir. Y que después, en algún momento, le reprochen y le acusen de insensibilidad. Pues bien , esto es lo que me han hecho a mí: dejarme fuera de todo como una piedra en el camino, pero que aunque mal, puede aún pensar algo, y temiendo venir el momento en que le vayan a acusar de no haberles escuchado. No fue que no escuché. Fue que no oía, que no podía oír. Y a veces oyendo, no podía entender, sólo oír el aislador estruendoso ruido, sentir el pensamiento que se te va raudo a otra cosa, que no se queda, escapado. Y además intentarán decir que le tocaba al interesado explicar lo que le pasaba, él; yo, que ni siquiera lo sabía. Que explicara algo que ni entendía. Y como ese hombre no decía nada, no hablaba, no se defendía, porque no entendía siquiera de qué se le acusaba, intentarán colarle miles de faltas que nunca cometió. Los mismos que sí las cometieron inocentándose ellos, culpabilizando a inocentes; el mal al cuadrado.