viernes, 12 de septiembre de 2014

Referendums, Tiempo y Democracia




   Nadie discute que las elecciones han de hacerse cada 4 o 5 o 7 años; de lo contrario, si sólo se votara cada 40 o 100 años, no habría democracia; estaríamos claramente en una dictadura. Pensemos ahora brevemente pero con profundidad en qué desean los sediciosos y egoístas y excéntricos catalanes con el referéndum que quieren convocar sin que nosotros, los demás españoles, podamos votar. Nos marginan antidemocráticamente desde un principio; pero lo peor es que quieren convocar un referéndum  cuyo resultado sea para siempre, para un tiempo no de unos pocos años como en cualquier votación moderna o antigua, sino de una duración infinita. Cuando todos los demás votan para un tiempo limitado de unos pocos años, los catalanes están exigiendo locamente, sin seso ni fundamento ni razón, una votación cuyo resultado y efectos sean eternos. Ello es el colmo de lo antidemocrático. Los pueblos excéntricos caen a veces, cíclicamente en el caso catalán, en episodios-abismos como este, de profundo error cuyas consecuencias suelen ser siempre funestas; llevan a guerras generalizadas; no sólo locales.

  Los catalanes no están solos, están los vascos, los gallegos, los valencianos y hasta los asturianos y andaluces en España reivindicando identidades exclusivas; pero no los aragoneses que estuvieron no obstante incorporados por la fuerza a cataluña durante larguísimos años.  En Francia están los bretones, los occitanos, los provenzales, los alsacianos, los corsos, también los vascos y los catalanes -pero sin autonomía; España es mucho más democrática que Francia con sus excentricidades. Y en Italia el norte quiere separarse del sur. Y en Alemania puede estallar la guerra por la misma cuestión. Los catalanes están prendiendo la mecha de la gran dinamita para hacer estallar a Europa en pedazos y no son siquiera capaces de darse cuenta de que ello no puede ser, que no se puede ser tan loco e irresponsable; que no les va a salir gratis en todo caso, como ellos mal esperan y mal creen.

No todos los procesos secesionistas son iguales no obstante. En Québec, el identitarismo -que me cae en general bien; me gusta cataluña y su talento, me gusta que me hablen allí en catalán y también en español cuando ven que no sé hablarlo ni lo entiendo todo; la clave está en usar las dos lenguas sin *odio* hacia ninguna- se articula de una manera muy diferente, puesto que resulta ser de facto una adhesión a Francia como nación y es por tanto un identitarismo integrador con Francia; esencialmente contrario al identitarismo destructivo catalán que objetivamente y desgraciadamente busca implosionar y destruir a España. Tengo la completa seguridad de que los quebequeses; que quieren separarse de Canadá pero protegen y aman a Francia; están en contra del aventurismo catalán y de la violencia estéril vasca que conducirían también  a la destrucción de Francia, no sólo a la de España. Cuando el presidente de Francia y general De Gaulle dijo en Québec : "Viva Québec libre" estaba hablando de un Québec francés aunque quizás autónomo  a la manera de las autonomías españolas o quizás ni siquiera,  una *provincia* francesa como las demás de ultramar. Y en ese mismo sentido se articulan las reivindicaciones autóctonas quebequesas, además de la defensa legítima de la lengua francesa frente a la colonización objetiva cultural del inglés en la esfera estadounidense y canadiense. Sin embargo cometieron el error - ahora lo veo bien claro- de convocar un referéndum de secesión que perdieron por poco. Si hubieran ganado; hubiera sido para siempre. Pero al perder, convocaron otro referéndum que volvieron a perder. Que los sediciosos catalanes tomen buena nota de ello. Esta es la prueba de que un referéndum es inadmisible en democracia.         ¿ Cuanto han de durar sus efectos si los que lo convocan lo ganan ? ¿ El mismo tiempo que si los que lo convocan -y nos excluyen de esta votación- lo pierden ? En otras palabras y más claramente:

 Si los catalanes perdieran un referéndum que no tendrá lugar hasta que todos los españoles podamos votar en él -y somos muchos más que ellos y más fuertes y más democráticos y mejores y con  más razón y sensatez- ¿ aceptarían para siempre, para la *eternidad* el resultado negativo de tal consulta temporal por esencia, pues dura un sólo día, de la misma y exacta forma que esperan que un resultado positivo les confiera para siempre, eternamente lo que  se niegan a consultar con los demás votantes de la España democrática y generosa y de todos nuestra ?

La respuesta es obvia y es que no; la Historia lo confirma. Esta es otra de las razones por las que no habrá nunca un referéndum en cataluña, por las que hay que desechar el referéndum como instrumento de la democracia; por la cuestión elemental de la indefinición absoluta del tiempo en una consulta -por tanto sesgada desde un principio- de ese tipo.

Tampoco hay que reformar la Constitución; no es necesario. Los socialistas están, como siempre o casi siempre, perdidos en un mundo de ensoñaciones irreales y *racistas* en que los buenos son sólo ellos y el paraíso habitado sólo por la clase pura obrera; y no olvidaremos que estaba en sus manos parar al loco Mas y no lo hicieron. Por otra parte quién diga -mi ex mala compañera Verónica Baker; probablemente- que yo he pedido a Mas que haga lo que está haciendo; miente vilmente. Aunque quizá los que controlan aún mi cerebro me hayan hecho decir, contra mi voluntad propia, alguna vez algo a favor de un referéndum en cataluña. Recuerdo haberlo incluso escrito en francés en un blog de Internet quebeques. No he cambiado yo para nada. Sigo teniendo sed de equidad, de justicia y de reparto equitativo de las riquezas. Sólo que me he dado cuenta que la manera mejor de repartir es con la iniciativa individual y no con ningún colectivismo racista de sólo ¿"obreros"?. Y que por tanto los cantos de sirena -horribles porque irresistibles aunque falsos, sesgados  y mentirosos- de la revolución que proponían los brazos políticos de ETA, a quién yo voté por desgracia durante muchos años; eran; son  un mero y puro engaño. Engaño de la falsa revolución y engaño de la falsa independencia que  en realidad es la conquista del poder, un golpe de estado perpetrado por el grupúsculo, en todo caso siempre minoritario, que la reclama.

Se ofrece a cataluña y al país vasco (vasquia; no tiene porqué llamarse euskadi) el marco de la autonomía actual en que sus lenguas son y serán respetadas, con la condición de que se use y hable también el español al 50 % al menos; un bilingüismo real, pero con ausencia del *odio* que los extremistas están continuamente inculcando por doquier contra España y contra la *democracia*. Que no nos veamos obligados muy pronto, por las malas y locas acciones de los catalanes y de los vascos *radicales* (pero se equivocan de raíz) -que también es muchas veces equivocadamente radical el propio pnv- a cambiar de rumbo y promover también nosotros el odio recíprocamente y una vuelta atrás en  cuanto a las competencia autonómicas.

Es importante añadir que la acción loca e insolidaria de Mas puede tener el resultado exactamente contrario al deseado, si no abandona ya, de inmediato, su sedición contra España. Ese resultado contrario será también aplicable para sus amigos vascos a los que está, de paso, vendiendo miserablemente; los catalanes no están solos en este mundo aunque ellos lo crean.

Para finalizar hay que destacar el oportunismo catalán que en 1640 promueve la revuelta de los "segadores" contra España justo en el momento en que la guerra Europea de 30 años y la revuelta de la dinastía de Braganza que termina separando a Portugal de España, nos debilita mucho militarmente. En 1714 dicen falsamente estar defendiendo a los Austrias frente a los Borbones. Sin embargo apenas 74 años antes habían apelado formalmente, con el pacto de Ceret, al apoyo militar del rey borbón francés Louis XIII contra España. (La fuente histórica es de la Wikipedia internetesca). Los catalanes costearon incluso  la estancia del ejército de ocupación francés en cataluña; promoviendo a la vez que se perdiera definitivamente a Portugal por la cantidad de frentes militares a los que España tuvo que atender simultáneamente. El resultado en cuanto al catalanismo fue que perdimos *todos* el Rosellón que pasó a manos francesas y  pocos años más tarde Louis XIV se encargó de quitarles *definitivamente y hasta hoy* las prerogativas autonómicas y de lengua que allí tenían.  Los franceses eran peores, en efecto, que nosotros.


Debieran los catalanes aprender de los  errores *enormes*; con resultados contrarios para ellos a los deseados, del  triste pasado que ellos tristemente mal eligieron. Que recueden que por ahora somos nosotros, los españoles, más democráticos y generosos con las autonomías que los franceses. ¡ Que se lo piensen mucho y bien desde ya; que no lo echen todo a perder -involucrando y destruyendo de paso a todo y a todos- por avaricia incontenida, insana, injusta y loca !


PS al 14/09/2014:

Por otra parte; aunque los catalanes reivindican su lucha -más oportunista que sentida y sincera; lo dice así la Historia- contra la intrusión borbónica; ha sido un borbón, el rey Juan Carlos I, el que, eligiendo y nombrando al hiper-dinámico (1)  Adolfo Suárez como presidente del gobierno, en 1976; justo cuando yo regresé a mi país; el que ha dotado a España de un régimen de autonomías para las periferias vasca y catalana muy amplio y ciertamente generoso; que no ha de ser ampliado, pero tampoco reducido. Que no nos obligen los radicales -que se equivocan no obstante de raíz- a cambiar drásticamente de opinión y también de praxis.

(1): Pero yo no lo sabía; sólo ahora, desde hace muy poco, lo entiendo.






                                                            La universalidad de la montaña.

                                (Aquí la cima del Gorosteta, en primer plano, mirando hacia el también
                                       blanco y lapiaz Lecanda (2), en el  bello parque del Gorbea).

(2) : Lecanda con "c" -y no con "k"- naturalmente; se escriba en español o en vasco; no artificialicemos más el vasco que era una lengua oral, sin formalización ni petrificación ortográficas; no escribamos incorrectamente el español; no separemos falsamente las dos lenguas, que necesitan ambas de *armonía* y no de *enfrentamiento falso* para desarrollarse *ambas*. No  a los constructores obcecados de muros artificiales que disfrazan mentirosamente de culturales.